Mitos Antiguos

Sesión 1
El encuentro y el inicio de las aventuras.

La aventura comienza en la villa Tierra Roja, un punto de descanso para los viajeros. Los nuevos héroes, cada uno en búsqueda de sus propias aventuras, caminan tranquilamente por las calles del pueblo, mientras el sol se oculta a lo lejos. Los aventureros escuchan que es necesario tomar refugio, pues Goblins entran al poblado en las noches. Así pues, todos se dirigen al famoso “Bar del Centro”, donde se encuentran por primera vez en la barra del lugar. El elfo, Fleik, pide una cerveza, mientras que el Semielfo Soma ordena toda una botella de vino. Sorprendido por la costosa decisión de Soma, Fleik le habla. Soma le ofrece vino, y otros dos individuos, un dracónico y un humano se unen al grupo, y se les ofrece vino también. Todos toman y conversan, y el dracónico, Hynka, está algo ebrio. Entonces, inicia una pelea en el bar. A pesar de los intentos de el humano, Gromulc, por parar la pelea, ésta se desata a gran escala y el bar se empieza a incendiar. Nuevamente los intentos por evitarlo son inútiles, y el lugar se incendia, mientas un tropel de gente apanicada les empuja hacia afuera. Al salir, el dueño del lugar ofrece 10 monedas de oro a quien saque a su “mejor cliente”, un hombre borracho que se ha quedado en el lugar en llamas. Entre Fleik y Soma logran sacarlo, mientras los demás esperan fuera. Al salir, solo quedan en la calle el patrón del lugar, y un hombre desconocido, que al parecer observa la situación con interés. Todos los demás ya han huído a sus casas a tomar refugio, pues la hora ya es avanzada, y la luna brilla en el cielo. El patrón ofrece a los presentes hospedaje en su casa, que se encuentra en otra parte de la ciudad.

Mientras caminan por las vacías y oscuras calles, escuchan ruidos que provienen de una calle cercana. Fleik se acerca hacia el origen de los aparentes gruñidos, y logra ver unos goblins acechando en las sombras. Fleik corre rapidamente hacia sus compañeros: “¡Saquen sus armas! ¡Son goblins!” grita, mientras las peludas creaturas salen de sus escondites listas para el combate, rodeando al grupo, y acompañados de unos escarbajos de fuego. Soma se mantiene calmado, y no parece alistarse para el combate. Fleik le pregunta si no va a pelear. “Ya verás” responde misteriosamente, mientras sonríe levemente. La pelea inicia. Hinka y Gromulc atacan sin piedad a los goblins y a uno de los escarabajos. El patrón es atacado y herido por otro de los insectos, y corre hacia un lugar mas seguro, al centro del grupo, donde yace el borracho, inconciente. Soma entonces revela su secreto: de las puntas de sus dedos se dispara una concentración de energía mágica, y ataca a un goblin. Fleik dispara una certera flecha al escarabajo, que lo deja torpe y sangrando. Inesperadamente, el hombre desconocido que les hacía compañía, se une a la pelea, pero sin mucho éxito. Queda lastimado, y Fleik le indica que no pelee. Entonces, Gromulc, con un certero hachazo, corta a uno de los insectos a la mitad. Poco a poco, entre los fuertes golpes, los disparos arcanos, y las filosas flechas, los goblins se van debilitando. El clérigo ve que Gromulc está en problemas, y le cura con la energía divina de su deidad. Al final, todos los goblins y escarbajos quedan derrotados. El hombre que anteriormente interfirió en la pelea se presenta como Javín, y, admirando las habilidades de pelea del grupo, les ofrece una recompensa de 15 monedas de oro a cada uno si lo escoltan por el “Paso Salvaje”. Todos aceptan, acordando verse en la tarde del siguiente día en el bar quemado, se dirigen a la casa del malaventurado dueño del bar, y duermen allí.

Con energías renovadas, los nuevos compañeros se dirigen en búsqueda de un lugar donde desayunar. En el camino, se encuentran con un vendedor de espadas, que les habla de las maravillas de sus productos y de sus grandiosos orígenes. Mientras los cuatro piensan en si es conveniente comprar tales prouctos, un grupo de guardias rodean al vendedor, y lo arrestan por sus estafas. El grupo queda agradecido con los guardias por la oportuna intervención, y se dirige a un nuevo bar, “El Bar Rojo”, donde se supone que venden un delicioso vino de un rojo inusual. Comen unos exquisitos platos de pescado flameado, y se deciden a encontrarse con Javín en el lugar indicado. Caminan unas horas hasta el Paso Salvaje, un atajo que lleva a la ciudad-puerto Taraz. Entran en su sombrío, rocoso y peligroso camino, una depresión que lleva a través de un tupido bosque. Tras caminar unas horas más alertas y en silencio, son asaltados por un malvado grupo de Kobolds, y las armas se vuelven a aprontar…

View

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.